El polo, un exponente más del arte ecuestre, que seduce a los artistas del mundo

septiembre 4, 2014 at 2:19 pm (Uncategorized)

¿Conocen a Adolfo Cambiaso, Facundo Peres, Juan Martin Nero, o Juan Carlos Harriot? ¿Les suena Dubai Polo & Equestrian Club, Santa María del Polo Club, la Triple Corona o el Campo de Polo de Palermo? Los primeros son algunos de los mejores jugadores de la actualidad y de la historia del polo, grandes estrellas internacionales con lo que, en su argot, se conoce como 10 goles de hándicap. Y los segundos, clubs o competiciones de este deporte, que se practica en equipos de cuatro jugadores, asociados a la alta sociedad y, principalmente, a países como Argentina o Reino Unido donde la tradición ha pervivido de un modo más notable.

Acudir a un encuentro de polo o a un club donde se practica es hablar de glamour, de elegancia y de excelencia así como de savoir faire, de tradición y de deportividad en estado puro. La destreza de los jinetes, así como la velocidad y la docilidad de los caballos, son un espectáculo de gran belleza que ha seducido a todas las artes, empezando por la pintura y terminando por el cine o el mundo de la moda. El tradicional mundo que envuelve a los jugadores de polo también ha sido homenajeado por marcas de lujo tal como la célebre Royal Salute, el famoso whisky de lujo que rindió tributo al deporte de los reyes con una edición especial, o prestigiosas marcas de joyas que retratan a los jugadores y sus caballos u organizan competiciones internacionales, como Bulgari y su “Copa de Oro.”

Yellow

© Mercedes Lasarte Yellow

¿Quién no recuerda la escena en Los Ángeles Equestrian Center del clásico Pretty Woman y que supo retratar la elegancia de los asistentes a las competiciones? ¿O la influencia en el mundo de la moda de marcas como Polo de Ralph Lauren o La Martina?

Un deporte de élite cuyo origen es difícil de establecer. Probablemente, surgió de manera espontánea casi al mismo tiempo que el hombre comenzó a cabalgar en caballos, o cuando los jinetes de los ejércitos descansaban de algunas de sus grandes batallas o se entrenaban preparándose para afrontar nuevos retos. Muchos historiadores, sin embargo, coinciden en dar por buena la etapa persa como el origen del deporte. De hecho, la literatura y el arte asiático son los principales referentes de la práctica del polo en la antigüedad: tapices y pinturas donde se pueden observar ya los principales elementos del juego o poemas, como es el caso del iraní Ferdousí, donde se registran torneos entre soldados.

Al parecer, en algunos países como China ya era un pasatiempo de la realeza durante siglos y así lo podemos comprobar en escenas de varios escudos de armas que han sido conservados hasta la actualidad. Después, la cronología parece menos difusa: de Persia a la India y de ahí a occidente, cuando en el siglo XIX la India pasa a ser colonia británica.

A partir de ese momento, comienza a ser un deporte muy popular entre las capas más altas de la sociedad, tanto en Europa como en América, estableciéndose las reglas que se siguen en estos momentos.

Un jugador de polo puede tener entre 10 y 13 caballos a su disposición, que son entrenados en esta rutina. Son animales de gran belleza que no dejan indiferentes. El mundo ecuestre es, quizás, uno de los más atractivos para las artes. La figura del caballo siempre ha producido fascinación en el ser humano. Su belleza salvaje cautivó por siglos a los artistas: Leonardo da Vinci, Tintoretto, Boticelli, Velázquez, Rubens o Delacroix, son ejemplos de grandes pintores que han retratado escenas con este animal como protagonista…

Por ese motivo y por extensión, el polo y sus jugadores han sido registrados en las obras de muchos artistas, sobre todo en Argentina, donde la tradición está más arraigada.

Argentina, que ha visto nacer y crecer una de sus artistas más reconocidas en el mundo a saber, Mercedes Lasarte. Ella ha sabido trasladar su particular estilo al campo del juego en varias ocasiones a través de sus oleos. Se trata de cuadros muy expresivos, con influencia de autores como Gauguin o los expresionistas alemanes, así como los creadores fauvistas, donde destacan la amplitud de colorido, el tratamiento del movimiento y que, como es habitual en su obra, revelan la cotidianidad de la autora, puesto que sus cuadros son fruto de sus experiencias vitales.

Conocida es su obra Polo en Sotogrande, de la colección Thyssen Bornemisza, donde se puede observar al jugador en el momento que golpea con el taco la pelota, envuelto en un escenario con una amplia naturaleza y que retrata ese movimiento con gran maestría; o Desert Series X, una seda en la que se ven a varias jugadores en medio de un partido y en el que se vislumbran a varias mujeres en el público con pamelas.

Y no es la única. Nombres como Harris Ben Jorj, Gabriela Marini o Eugene Pechaubes también han retratado, cada uno a su estilo, este juego milenario.

Acudir a un encuentro de polo y ver como los caballos están dirigidos por los jinetes con esa maestría sorprende a todos los asistentes, por lo que es una práctica habitual que los creadores que acuden a un encuentro se dejen envolver por la magia que se respira en un campo de polo.

Laura Iglesias

Redactora y fotógrafa para Art Wanson Gallery

Link: http://www.artwansongallery.es/obras/pinturas/oleos/yellow-id4168

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