Cibeles Madrid Fashion Week , EXPERIMENTAL

febrero 25, 2010 at 1:30 pm (Arte y Moda, Eventos, Opinion) (, , , )

Hay un mundo más allá del glamour predeterminado. La última edición de la Cibeles Madrid Fashion Week ha servido para demostrar que la moda no sólo tiene una cara. Aunque no sea su semblante más conocido, la semana de desfile también ha permitido mostrar la faceta más experimental de los diseñadores españoles. Seis días repletos de desfiles, seis días cuajados de pequeñas aportaciones que miran a una moda preparada para especular con conceptos pictóricos, escultóricos y conceptuales que permiten introducir el diseño en el campo de lo artístico.

Los creadores de El Ego, la división de Cibeles centrada en la promoción y difusión de los nuevos talentos, abrieron el maratón de presentaciones. Isabel Mastache es una buena demostración de lo que deben ser en el presente los diseñadores noveles: un torrente de ideas estimulantes, más cercanas a lo especulativo que a la pura y dura realidad. Su desfile, inspirado en el folklore búlgaro, fue una magnífico repertorio de complejas esculturas vivientes, donde el mestizaje de lo tradicional adquiere una nueva dimensión física y conceptual. Carlos Doblas, aunque necesita una tercera colección para demostrar todo lo que vale, en su segunda intervención en El Ego, evidenció que lleva camino de convertirse en uno de los creadores más interesantes del certamen. Su experimentación con los contrates, tanto en texturas (mezcló denso y liviano) y acabados (conjugó opaco y transparente), como en cortes que sumaban simetría y asimetría.
Pero, como suele pasar, la experiencia siempre es un grado. En el terreno de la experimentación con tintes artísticos, la diseñadora Ana Locking se mueve como pez en el agua. “Pare un estampado sacado de la obra pictórica abstracta de Damien Hirst, pero en realidad es la interpretación del Pintoyo, ese juego donde sobre un círculo giratorio íbamos echando colores de pequeños”, explicaba la propia Ana antes de su presentación. Aunque en principio diese la sensación de algo lúdico y naïve, en realidad se trataba de “exponer el factor de la casualidad y la espontaneidad dentro de la creación de moda”, concluye la diseñadora.

Experto también en estas lides, Davidelfín sorprendió con una colección donde la depuración formal y conceptual encontraba por fin el fino equilibrio que la firma siempre ha buscado entre sus tradicionales tensiones. A través de una magistral reinvención de la sastrería tradicional, el creador malagueño nos llevó a un terreno donde del choque entre la masculinidad y la femineidad, lo oscuro y lo luminoso, la íntimo y lo externo, surgía una moda contundente y visionaria, pensada para hacer pensar, pero con altísimas dosis de sofisticación.

Aunque menos conceptual, la poética visual de Amaya Arzuaga rebusca siempre en los principios de la arquitectura brutalista. Sus complejas estructuras dotan a la moda de un perfil constructivo que se aleja de la interpretación cotidiana de la anatomía de la mujer, proponiendo formas extremas y soluciones más cercanas a una nueva belleza futurística. Las sobredimensiones, en realidad, han sido una de las grandes innovaciones de la Pasarela Cibeles. Carlos Díez es más underground que arty, sus gigantes mochilas y zapatones con plataforma pretenden más desequilibrar la identidad de las proporciones de la moda desde el máximo gamberrismo que desde lo conceptual. Suyo es el título de enfant terrible de la moda española.

Entre todos estos diseñadores, se expone la versión más creativa de la nueva moda española. Una posición donde los tics fashionistas de nuestros diseñadores por fin son desterrados, en pos una investigación más rica y evocativa, capaz de conectar a la Cibeles Madrid Fashion Week con las más potentes corrientes creativas internacionales.

Alex Carrasco

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