EL ARTE CAPEA EL TEMPORAL

noviembre 7, 2012 at 1:37 pm (Arte y Moda, Noticias de arte, Opinion)

 

El 2012 ha trascurrido de sobresalto en sobresalto, nos hemos levantado pendientes, día a día, de conceptos que nunca antes habían estado siquiera presentes en nuestras vidas. Los rescates, las primas de riesgo, los mercados, han formado parte de una más de nuestras preocupaciones veraniegas, si no la más de ellas en algunos casos, y por desgracia parece que no van a dejar de preocuparnos en mucho tiempo.

La crisis no parece acabar nunca y la necesidad de asegurar el dinero, sobre todo las grandes fortunas, hace que, entre todos los malignos mercados que parecen tener nuestro destino en sus manos, el mercado del arte se convierta en una balsa en la tormenta. No es la primera vez que el mercado del arte parece mantenerse a flote en la mayor de las adversidades, el hombre es un animal de costumbre, sobre todo de costumbres que le han funcionado y ahora parece estar repitiendo lo que ya funcionó en la crisis de 1987.

En 1987 y hasta 1991 el mercado del arte se convirtió en un  “valor refugio”. Ante el desastre económico que ya vivió occidente durante esos años, los inversores comenzaron a mirar al mercado del arte como esa balsa en la tormenta y las casas de subastas vivieron su lustro glorioso en el que los records se batían con una facilidad pasmosa, los grandes maestros alcanzaban precios astronómicos, las galerías de arte encontraban un nuevo mercado con pequeños coleccionistas, mientras que muchas jóvenes promesas hicieron su agosto. La gente confiaba en el arte , el arte se vendía y el arte generaba dinero a todas las escalas.

En 2009 muchos inversores recordaron aquella “fiebre del arte” de finales de los 80 que tantos pingues beneficios les había dado y el mercado del arte volvió a dar titulares más que frecuentes de adquisiciones y pujas millonarias, pero esta vez parece que la balsa del arte es muy pequeña y la tormenta mucho más grande que en 87.

No hay duda de que las grandes adquisiciones no se han visto mermadas por la crisis es más, gracias a la crisis y la necesidad de liquidez de algunos coleccionistas importantes hemos podido ver en mercado obras maestras que seguramente en otra situación no habrían visto la luz pública, como el famoso caso de “La esclusa” de Constable puesto en mercado por la baronesa Thyssen y vendido por la nada desdeñable cifra de 35 millones de euros.

Si nos remitimos a los titulares el mercado del arte va viento en popa. Durante los añosque ya va durando la crisis y mientras la economía de naciones enteras se iba a pique hemos podido ser testigos de ventas millonarias y records constantes en el mercado del arte; “El grito” de Munch fue vendido por más de 90 millones de euros,  “Un au Plateau de Sculpture” de Picasso superó los 100 millones de dólares y “L’homme qui marche” de Giacometti alcanzó en subasta la increíble cantidad de 104 millones de dólares. De hecho 5 de las 10 obras de arte más caras de la historia han sido vendidas durante estos años y mientras el mercado global ha bajado un 1% el mercado del arte ha subido más de un 15% .

Sin duda estas grandes subastas realizadas generalmente por las dos históricas casas de subastas, Sothebys y Christie’s, han ayudado enormemente a que el mercado del arte no solo siga a flote sino que parezca ir viento en popa. Pero aparte de las grandes subastas hay otros dos factores fundamentales que han sustentado este enorme crecimiento.

En primer lugar el mercado del arte no solo se alimenta de las subastas, sino que las operaciones entre particulares, acordadas en privado y alejadas de los circos mediáticos que generan las subasta, han tenido en estos años un auge asombroso y las cifras que se mueven en  estas operaciones privadas también alcanzan cantidades astronómicas, como el caso de los 250 millones de dólares pagados por “Les Joeurs de cartes” de Cezzane, la única versión del lienzo que aún se conservaba en manos privadas y que ahora parece que estará custodiado en algún palacio qatarí, ya que a pesar de los pocos datos confirmados de esta venta todo apunta a que la familia real de Qatar ha tenido mucho que ver en esta multimillonaria adquisición.

Y es que durante estos años de crisis y aunque sea incomprensible para el común de los mortales, el numero de millonarios a crecido en un 0,8 por cierto. Obviamente no todos estos millonarios acuden al mercado del arte para proteger sus fortunas, pero en un momento en el que los beneficios en otra clase de inversiones son nulos o muy bajos , el arte vuelve a estar en auge por su condición de valor seguro lo que ha provocado que el número de grandes coleccionistas este creciendo indiscutiblemente y con ellos las operaciones millonarias, lo que ayuda considerablemente a que el mercado del arte no se vea arrastrado por la crisis.

Pero sin duda uno de los factores que más esta ayudando a que la maquinaria del arte siga funcionando es el motor Chino. Tras el despertar al capitalismo del gigante asiático, los millonarios chinos se han multiplicado y han entrado en el mundo del arte con mucha fuerza, sobre todo a la hora pujar y más aún cuando la puja es por piezas de compatriotas. De este modo los artistas chinos se han situado en el ranking de las grandes adquisiciones y sus piezas han alcanzado precios inimaginables hace apenas unos años, como por ejemplo el pintor chino Qi Baishi , convertido en el artista chino más cotizado de la historia tras vender “Águila sobre un pino” por más de 64 millones de dólares.

Pero el empuje asiático en tiempos difíciles tampoco es nuevo, en la crisis de 1987 también fue otra potencia asiática la que ayudado enormemente al crecimiento del sector, Japón. A finales de los ochenta el yen japonés se convirtió en una moneda mas que solvente y los coleccionistas japoneses se lanzaron a las compras millonarias de arte, un claro ejemplo de esta fiebre nipona por el arte lo encontramos en el empresario japonés Ryoei Saito quien en apenas unos meses realizo dos adquisiciones históricas y millonarias, “Retrato del Dr. Gachet” de Vincent Van Gogh por la que pagó 82,5 millones de dólares, y “Le Moulin de la Galette” de Renoir, adjudicada por 78,1 millones de dólares.

Remitiéndonos a los datos esta claro que el mercado del arte esta reaccionando prácticamente igual que en la anterior crisis económica, pero como ya apuntábamos anteriormente esta vez no parece que la tormenta vaya aclarar tan pronto y aunque el mercado del arte a más alto nivel no se esta viendo mermado, incluso esta saliendo fortalecido, en las bases de la maquinaria artística las cosas no van también, especialmente en España donde jóvenes artistas y pequeñas galerías se encuentran muy alejados de las cifras millonarias de las grandes subastas y dada las escasísimas políticas de promoción cultural y el delicado estado de las economías de los pequeños coleccionistas, muchas de estas galerías se ven obligadas a cerrar y las nuevas promesas del arte se quedan sin recursos.

No obstante no hay que perder la esperanza, que las altas esferas del mercado del arte estén capeando la crisis con tan buenos resultados favorece en todo punto al mundo del arte en general, generan noticia, generan interés por el arte y demuestran a grandes y pequeños inversores que cuando todo se tambalea, una obra maestra siempre es y será un valor seguro.

Marta de Orbe

 

 

 

 

 

 

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